Un blog variadito sobre negocios, filosofía, motivación, libros, ventas y redes sociales...
🤗TE INVITO...
Este blog es diferente porque quiero que aprendas lo mismo que yo hago en mis negocios de internet, voy a contarte los libros que leo y las reflexiones que puedo hacer de ellos y es diferente también porque me voy a enfocar en enviarte posteos en diferentes formatos de videos, infografías y artículos, si lo quieres solo...
“…cuando de repente nos damos cuenta de que vamos a necesitar mucho más que ganas y un buen entrenamiento para poder lograr ganar una pelea, los boxeadores solemos entrenar el doble, más rápido, más frenéticamente. No nos gusta no tener el control de nuestro futuro pues en el pasado ya hemos estado a merced de lo que otros nos han hecho, ahora solo hay que golpear, más duro, más fuerte… “
Aquellos que se quejan acerca de que no pueden lograr sus objetivos, pero se mantienen constantemente repitiendo las mismas recetas, son los que terminan tirando la toalla, no porque haya algún factor determinante que les indique que con toda probabilidad van a perder, sino más bien porque ellos mismos crean las condiciones que impiden que algo devenga diferente.
No es lo que hacemos con más pasión lo que determina el grado de éxito sino lo que hacemos con pasión y con la suficiente flexibilidad mental como para reconocer que algo de nuestra voluntad para cambiar es parte del proceso que llevará un camino distinto del temor.
“…lo último que pensé antes de perder el protector bucal sobre la lona del ring no fue en la derrota de la pelea que me llevaría al próximo nivel de mi carrera en el box y que ya estaba perdiendo antes del KO. En realidad, mientras caía ví el rostro de mi madre y la misma cara de angustia como cuando a los once años volví corriendo de la calle y sollozando porque el Lucas me había querido robar la bicicleta. Ese mismo rostro angustiado también lo recordé de todas las veces en que la decepcioné y ella prefirió el silencio antes que el castigo. Dios, como dolían esos silencios. Esa noche en que perdí la pelea no me dolió tanto como el día en que supe que mamá no volvería a estar en la próxima…”
Generalmente los campeones no le reconocen a nadie más que a sí mismo aquellos méritos que logran y la motivación sobre la cual fundamentan ese egoísmo necesario para poder concretar las metas que tanto desean no les da el tiempo -o tal vez, solo con la justicia del tiempo lo harán- para recapitular las infinitas experiencias que los llevaron hasta ese lugar donde todo se resume en aparentes derrotas o victorias pero que en realidad guardan pequeños espacios donde la visión estrecha hace que podamos leernos entre líneas.
Esa visión estrecha lamentablemente viene en los momentos de caídas. Somos humanos y nuestra experiencia del tiempo gira entorno al autoengaño y la utopía de la inmortalidad. Las madres saben muy bien esto ya que por eso eligen quedarse con alguien que no aman pero que puede darles seguridad o con hijos a los que deben proteger como niños incluso siendo muy mayores. Y no, esto no es un juicio de valor, es reconocernos a nosotros mismos como dueños de una historia que no por casualidad nos lleva hasta este momento de nuestras vidas.
Hay algo también importante que hay reconocerles a nuestras madres y es la capacidad que hoy tenemos de motivarnos para ser campeones o para ser simplemente cómplices de nuestras vidas. Ellas en general han dado todo lo que podrían dar pero en el principio nos han dado lo único que nos permite seguir por el camino del luchador, me refiero a la capacidad de seguir, de luchar y de volver a ponernos de pie aunque todo esté perdido. Esta es probablemente la primera definición de éxitoen clave materna que todos hemos adquirido sin saberlo.
Yo no se como nacen los campeones, pero me he permitido compartirte estas ideas que hoy resuenen en mí y sobre las que seguiré sentipensándolas. Y si me lo permites, te las compartiré….