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martes, 7 de abril de 2020

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📓 Diarios del fin del mundo #1



En mi sueño tenía cerca de 70 años.

Me sorprendí al verme con ese rostro tan desconocido para mí, incluso en el sueño.

Mi cara tenia un aspecto que jamás hubiera pensado para mí mismo. Era mucho más grande y redondo, tenía las mejillas hinchadas, las ojeras demasiado negras y la piel similar a la del pollo cuando se lo prepara al microondas. No sentía que era yo realmente, no era mi vida, sin embargo, era yo.

Sabía que era yo porque estaba frente a un espejo y podía ver mi rostro. Entonces era yo. Lo acepté con resignación; y mientras hacía eso en la estupefacción de mi reflejo, empezaron a cruzar recuerdos. Recuerdos de cuando tenía 18 años.

En ese entonces Lupe era una adoración secreta y Adán mi amigo más serio.

Cuando salíamos del instituto a eso de las 8 de la noche, teníamos un ritual muy divertido. 

Hacíamos una especie de parkour como carrera de doscientos metros esquivando a más no poder barandas, murallitas y rampas pequeñas que estaban en ese trayecto desde la esquina del instituto Cervantes de educación física hasta la esquina de la farmacia Americana.
Doscientos metros de adrenalina. Nos encantaba.

La carrera empezaba de improviso cuando, casi siempre, lanzaba el desafío con la ventaja de anunciarlo mientras emprendía las primeras zancadas.

Esa pequeña ventaja causaba en Adán que su normal cara de seriedad se tornara aún más dura. A veces cuando estábamos en la mitad de la corrida yo lo miraba para ver si cambiaba su expresión, pero casi siempre parecía aún más enojado, aún más concentrado en ganarme. 

Cosa que nunca hacía.

Yo era el más rápido de los tres.

Las pocas veces que perdí esa carrera de “parkour en velocidad” fue porque me distraía.
Me distraía con la sonrisa de Lupe. Dios mío, nunca antes había visto ni escuchado semejante tipo de mujer. Su cara era normal, aunque sus dientes exageraban el blanco. Contrastaban inmediatamente con su tez morena.

Lupe, a diferencia de Adán, reía cuando empezaba el desafío. Entre quejas y fuertes risas alcanzaba velocidad en pocos segundos. Aún así, reía toda la carrera.

Cuando la miraba sentía que era algo que no podía entender. No podía entender como alguien podía reír con tanta vitalidad. Cuando ella reía parecía que su risa empezaba en la mitad de su alma y terminaba intentando expulsar el resto de la realidad y del mundo.

Supe después que eso era el inicio de algo llamado amor. Algo que no entendía. Algo que quizás nunca entendí.

Aunque la carrera era intensa yo siempre me distraía si miraba a Lupe. Un día dejé de mirarla, pero no de sentirla. Ganarle a Adán era una victoria disfrutable. El era un atleta que empezaba a destacar en el instituto y yo no era nadie.

Ganarle a Lupe se sentía extraño. No se sentía como nada. Quería darle mi victoria, quería darle todo cuando reía. 

Se sentía bueno saber que era la rutina que hacíamos de manera constante, los tres.

Justo cuando empezaba el recuerdo de una carrera donde al doblar la esquina sentía que caía y que Lupe tomaba mi brazo para evitar que llegue al zanjón de la esquina del instituto, empieza a aparecer una niebla que termina cerrándose sobre su inmensa sonrisa y los contornos rosas de su boca. Un triste recuerdo que no quería perder y se resistía como le pasaba a Alicia, con el gato de Cheshire.

Su sonrisa se perdía y mis ojos empezaban a ver las molestas luces fluorescentes del hospital. 

Estaba boca arriba. No había nadie más cerca, excepto la enfermera que tenía un termómetro en la mano.

Fue un sueño que me dejó una sensación de optimismo ausente y dulce. Mientras saboreaba la sonrisa de Lupe que casi podía seguir viendo frente a mí, la enfermera me pregunta si estaba listo y empezaba a mover pesadamente las ruedas de la cama.

Me llevaban a terapia intensiva.








#quedateencasa
#cuarentena

domingo, 16 de febrero de 2020

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📚🤓 Funcionan realmente las técnicas de lectura rápida como las de Gabriel Blanco?


La respuesta corta: SI. La respuesta larga: No siempre.

Con el auge de los diferentes gurúes del emprendedorismo y de las técnicas mágicas para aprender una y otra cosa en pocos minutos, la gente corriente, los académicos y los empresarios también están buscando “atajos” que les permitan se más productivos incluso con las cosas que disfrutan, por ejemplo, leer libros.

La lectura rápida nace como un hobby de genios y nerds que poco a poco se fue convirtiendo en algo más que campeonatos desconocidos y proezas personales para ir mostrando sus beneficios en muchos tipos de personas alrededor de todo el mundo.

Recuerdo que uno de los primeros libros que léi sobre el tema fue el de Ramón Campayo, que por cierto me gustó mucho. Luego, leí otro de Joshua Foer (sobre el que debería hacer una review más profunda) y me gustó como fue su acercamiento al mundo de la mnemotecnia y la memorización. Si bien ese libro no trata sobre lectura rápida, trata sobre las bases del espectro de técnicas que se necesitan para aprender algo.

Ahora me preguntan mucho sobre este curso de Gabriel Blanco llamado 3 libros por semana y si es posible hacer lo que él hizo. Leer mil libros en mil días. La respuesta es que si, es posible.

Las técnicas de lectura rápida no son nuevas, lo que es nuevo es el tipo de uso que le podemos dar para poder adquirir mejores aprendizajes y llevarlos a la práctica en nuestras profesiones o empresas.

Leer por para aprender no es lo mismo que leer para aprobar


Hay que poder diferenciar la lectura del aprendizaje y de los objetivos que se persigue con la lectura en sí misma. Son tres cosas distintas.

Leer no asegura aprender ni interpretar un texto.

Esta es probablemente la desventaja más grande de cualquier técnica de lectura rápida cuando olvidamos el objetivo de la lectura en sí mismo y nos enfocamos solo en la velocidad o en la capacidad de pasar de un libro al otro rápidamente.

Para poder aprender hay que interpretar y además, hay que entender que aprender no tiene nada que ver con leer para aprobar un examen, porque al otro día del examen probablemente olvidemos todo lo que hayamos leído.

Cuando se lee con real interés en aprender y no solo para aprobar una prueba, es cuando podemos decir que hemos internalizado eso que está unas páginas frente a nosotros.

Los estudiantes universitarios, esencialmente en sus primeros años de lecturas obligatorias, olvidan esto que acabo de mencionar y muchos de ellos parecen borrar de sus memorias todo lo que han leído durante varios años de formación.

Leer por placer no es leer con rapidez


También es importante diferenciar que otro existen otros objetivos de lectura. Por ejemplo, leer por placer.

Cuando se lee por placer uno tiene derecho a abandonar un libro, como recomendaba Borges, aunque fuera un clásico que todo el mundo haya leído. Si nos aburre, mejor dejarlo para después.
Leer por placer no tiene nada que ver con leer por cantidad, como aseguran poder lograr los mejores cursos de lectura rápida.

Cuando se lee por placer uno no anda contando ni páginas ni títulos ni obras, uno simplemente, lee.

El caso de la poesía es el que mejor ilustra esto. Lee este poema de Olga Orozco:

Para este día
Reconozco esta hora.
Es esa que solía llegar enmascarada entre los pliegues de otras horas;
la que de pronto comenzaba a surgir como un oscuro arcángel detrás de la neblina
haciendo retroceder mis bosques encantados,
mis rituales de amor, mi fiesta en la indolencia,
con sólo trazar un signo en el silencio,
con sólo cortar el aire con su mano.
Esa, la de mirada como un vuelo de cuervo y pasos fantasmales,
que venía de lejos con su manto de viaje y las mejillas escarchadas,
y se iba bajando la cabeza, de nuevo hasta tan lejos
que yo buscaba en vano la huella del carruaje en el pasado.
Hora desencarnada,
color de amnesia como dibujada en el vacío del azogue,
igual que una traslúcida figura enviada desde un retablo del olvido.
¿Y era su propio heraldo,
el fondo que se asoma hasta la superficie de la copa,
la anunciación de dar a luz las sombras?
No supe descifrar su profecía,
ese susurro de aguas estancadas que destilan a veces los crepúsculos,
ni logré comprender el torbellino de plumas grises con que me aspiraba
desde un claro de ayer hasta un vago anfiteatro iluminado por lluvias y por lunas,
allá, entre los ventisqueros del irreconocible porvenir;
aquí, donde ahora se instala, maciza como el demonio del advenimiento,
en su sitial de honor en medio de la asamblea de otras horas, pálidas, transparentes,
y me dice que mis bosques son luces extinguidas y aves embalsamadas,
que mi amor era erróneo, como un espejo que se contempla en otro espejo,
que mi fiesta es un cielo replegado en el sudario de mis muertos.
Y se queda esta vez, sin bajar la cabeza.

¿Acaso se puede pensar en leer poesía con técnicas de lectura rápida y sentir el mismo placer que se siente cuando nos detenemos a pensar en eso que nos recuerda una cita de Neruda, de Wilde o de Olga Orozco?

No. Hay placeres que solo se disfrutan lento...

Cuidado. Sigo hablando de lectura em...🤭

Yo creo que la lectura rápida es una bendición, como lo son los ebooks y las canciones pop, sin embargo, aún algunos preferimos libros en papel, el silencio y la lectura a veces rápida, a veces lenta.

¿Tú te animarías a probar técnicas de lectura rápida? 
¿Cómo mejorarían tu vida?


lunes, 3 de febrero de 2020

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📓🤓 Revisión del libro: Diario de Lecturas de Alberto Manguel


Leo mucho.

Lo he mencionado varias veces en este blog. No es un secreto.

Uno de mis objetivos de este año es leer un poco más.

Como copywriter, una de las cosas sobre las que tengo que mejorar constantemente son mis fuentes de inspiración narrativa.

Aunque no soy un escritor de grandes novelas ni de bestsellers, hago un tipo particular de escritura que requiere de una constante visita al pasado y al futuro de lo que ya fue escrito.
Por eso creo que, como los grandes lectores de clásicos, un copy nunca va a leer todo lo que debería. Pero aún así, debe intentarlo.

A Reading Diary” es el título en inglés de este libro del ex director general de la biblioteca nacional de Argentina, Alberto Manguel.

Conseguí este libro por motivación propia hace un par de años cuando todavía Manguel no era director de la biblioteca nacional pero ya tenía la reputación de haber trabajado para Borges. Por una y por otra razón fui posponiendo la lectura hasta que ya se me hizo imposible no finalizarlo.

Eso de haber trabajado para Borges, entre otras anécdotas bibliográficas, me hizo interesar en este autor relativamente desconocido que vivió gran parte de su vida fuera de Argentina.
Un diario sobre lecturas es una invitación implícita a seguir leyendo sobre lo que vamos a descubrir dentro. Básicamente, sucumbir a la tentación.

Me atemorizaba en un principio saber que este tipo de libros es como abrir portales, aunque habiendo leído a Borges, lector de lectores, ¿a qué más podría temerle un aventurero?

El libro de Manguel es simple. Es un diario que mezcla lo cotidiano de la vida del autor con las noticias que van aconteciendo, sucesos banales y reflexiones literarias surgidas del libro elegido para el mes en que el autor se sitúa.

Es simple porque se mezcla con lo cotidiano, pero no por eso deja de ser sofisticado, analítico y preciso. Manguel hace hablar a los autores que va eligiendo leer. Los hace confrontarse con otros autores por medio de citas y declaraciones. Hace que los libros tengan entidad propia a través de lo que su crítica le hace saber sobre ellos.

Manguel es un lector ávido. Se nota que lee recordando. Se nota que recuerda lo que lee.
Personalmente me sirvió como un catálogo para mi propia lista de lecturas por venir. Ya que al final del libro tenemos una lista de los libros que el autor fue leyendo a lo largo de 12 meses.

A mi me encantan las listas. Si son de libros, mejor.

Lo que más me gustó del libro es cómo lo cotidiano se vuelve parte de la narrativa del propio libro y de la vida del lector que su vez, escribe.

Me gustó que haya elegido autores variados, que lea variado y que lo trasmita.

¿Mi conclusión al terminar de leerlo?

Creo que Manguel no es en absoluto alguien que va a pasar a la historia de la literatura por escribir de manera extraordinaria, sin embargo, me convenció de querer ser un tipo de lector como lo es el, un lector infinito.

Es un buen libro para leerlo los días de lluvia, con música chillout y ante la indecisión de quien quiero ser al siguiente libro.

No es un libro que cambie vidas, es un libro para cambiar la forma en que leemos más allá de lo que suponemos que es descubrir un nuevo autor, un nuevo tema, un nuevo idioma.
Espero que lo puedas leer y si ya lo leíste, déjame tu opinión por aquí.

¿Cuál es el último libro que leíste y que recuerdas sobre él?


lunes, 30 de diciembre de 2019

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💯👨‍🚀 10 cosas que aprendí en los últimos 10 años



Este es el artículo más importante que he escrito en la última década.

Es personal y crudamente honesto.

Aún así, quería redactarlo pues estamos por comenzar una nueva década y quería hacerlo con un post en donde voy a tratar de resumir algunas lecciones muy importantes que aprendí en los últimos diez años.

Por supuesto que no voy a poder resumirlo del modo en que me gustaría, pero al menos voy a intentar recapitular algunos de los aprendizajes más importantes que he tenido que lograr y que me costaron tiempo, sudor y lágrimas en varios momentos.

Esta fue una década cargada de situaciones y experiencias tanto buenas como malas que me han transformado profundamente.

Me han transformado tanto que me resulta imposible de reconocer. Incluso al adolescente que escribía sus primeros artículos en este mismo blog.

Si tuviera al Alexander de hace diez años atrás enfrente mío no lo podría reconocer, sería un extraño.
Sus ideas del mundo, de las personas, del saber, de la familia, de los negocios y de tantas otras cosas eran bastante más ingenuas de las que una década más tarde sé que son en realidad.

Es claro que la vida se ha encargado de curtirme la piel de muchos modos distintos y algunas esperanzas se fueron convirtiendo lentamente en piedra, otras se hicieron añicos contra la realidad, mientras que unas pocas sobrevivieron transformadas en decisiones concretas que tuve que tomar en varios momentos claves.

No puedo decir que reniego de tener que haber aprendido a los golpes contra la realidad de la vida como lo hice.

¿Acaso puede ser de otra manera?

¿Los humanos aprendemos solo de las ideas?

La respuesta es un rotundo NO.

Los humanos sufrimos, perdemos y reflexionamos solo al borde de aquello que nos causa displacer, a veces, un gran displacer.

Son muy pocos los humanos que pueden decir que nunca han sufrido y que la vida les ha sido simple, alegre y fácil siempre.

Es bueno poder pensar retrospectivamente.

No para darnos el lujo de llorar o de lapidarnos con conclusiones que ahora nos parecen obvias, sino para poder entender que todos atravesamos por procesos de vida muy particulares y que mientras algunos arriban a puertos seguros, otros, recién sueltan amarras.

Por eso te dejo aquí diez ítems que tienen que ver con mis propios procesos de vida y que he aprendido en la última década. 

(Antes. Una sugerencia. Dale play a este video mientras lees:)

📖 Educación y formación
1.       Tener un título universitario como meta personal y por amor al saber es importante pero no definitorio

Cerca de la mitad de esta década decidí que quería hacer una carrera universitaria. No porque considerara al sistema universitario como fundamental para mi vida sino más bien porque me gustaba aprender y me encontraba siempre leyendo libros de diversos temas y escuchando clases de profesores por Youtube. Algo que sigo haciendo con gusto todavía hoy.

Aunque en ese momento supe que un título no me aportaría algo realmente trascendental, si sabía que podría darle cuerpo a mis inquietudes por el amor al saber mismo. Me costó decidirme por una carrera universitaria porque sería algo que debía conjugar varios campos de estudio, enamorarme completamente y al mismo tiempo debía ser útil a otros. (Pues aceptémoslo, hay carreras donde la utilidad hacia otros no es requisito).

Dudé también porque ya tenía 25 años cuando decidí ingresar a la universidad. Sabía que no iba a ser fácil y que no sería un simple hobby como muchos universitarios de 18 años toman a las carreras a las que se inscriben.

No podía darme el lujo de perder tiempo aplazando materias o no estudiando realmente, pues ese tiempo podría invertirlo en crear negocios, equipos o simplemente tener un trabajo de jornada completa.

Cuando decidí que carrera estudiar y me comprometí en terminarla en 5 años tenía ideas de mí mismo, de los otros y de la profesión que se fueron transformando lentamente y que me fueron moldeando en el proceso hasta convertirme en alguien completamente nuevo.

Hoy sigo amando el saber por el saber mismo, pero también tengo un título universitario que me permite seguir explorando el saber en los otros y en mí mismo como solo la Psicopedagogía puede hacerlo.

Ser Psicopedagogo es ser curioso con otros sobre como aprendemos los humanos y es un camino que no tiene punto de llegada, pero del que me agradezco haberlo iniciado.  

2.       Tener un set de habilidades en múltiples campos permite encontrar nuevas soluciones a problemas específicos

Antes de ser Psicopedagogo este blog ya existía. Siempre me gustó escribir. Siempre me gustó investigar. La curiosidad es un motor para la existencia misma porque es divertida, constante y siempre nos sorprende aquello que no sabíamos que estaba allí.

Los negocios, la escritura, la lectura, el diálogo con personas de todo el mundo vía Skype y a causa de los diferentes modelos de negocios que posibilita internet, me enseñaron a desarrollar habilidades de negociación, estrategias de crecimiento, inteligencia emocional, comprensión de la dimensión del deseo, uso de herramientas y dispositivos técnicos (blogs, plataformas de video, redes sociales, etc.), así como una amplia gama de visiones de la realidad que no eran la mía, la inmediata.

Hablando con personas de otros países entendí las realidades políticas y como éstas influyen en su vida diaria, entendí sus necesidades específicas y las comunes con otros.

Esas situaciones muchas veces me obligaron a tener que pensar con ellos en soluciones exclusivamente para su realidad, mientras que otras veces fueron ellos los que me ayudaron a pensar en mi realidad personal.

Internet y los diálogos que por su intermedio pude crear, han sido una herramienta fenomenal para desarrollar múltiples habilidades que hoy puedo extrapolar a situaciones de negocios, de familia, de equipos, personales, educativas y emocionales.

Internet es una herramienta de empatía fundamental que permite crear soluciones específicas si podemos verla como una biblioteca viva de experiencias y contactos con los cuales podemos cocrear habilidades prácticas para desplegarlas en cualquier momento y cuando sean necesarias.

🧑 Crecimiento personal
3.       Aprender a escuchar es más importante que tener la última palabra

Cerrar la boca para escuchar atentamente y no para responder desde mi propio punto de vista es tal vez la cuestión que más me costó aprender.

Cuando finalmente entendí que el otro no miente, sino que SE MIENTE, cuando el otro no odia si no que SE ODIA, que el otro no teme, sino que SE TEME, cuando el otro no está limitado, sino que SE LIMITA.

Entendí muchas cosas y gané paz, paciencia y claridad en muchos asuntos.

A pesar de lo rotundo de las afirmaciones anteriores tienes que saber que no me refiero a absolutos. Sino a niveles.

Por ejemplo, cuando alguien dice que odia a otra persona y da cientos de razones, a veces muy válidas, por cierto, generalmente el odio no es absoluto, sino que se podría poner en una escala valorativa (¿Cómo sabemos esto? Obligándolos a que nos digan al menos una buena acción o una acción de justicia que haya cometido esa persona. Aunque la respuesta cueste casi todos pueden recordar al menos una acción luego de varios intentos).

Pero algo más trascendental es que cuando una persona lanza un discurso casi siempre está argumentando desde el punto de vista de su más sentida experiencia, no desde la verdad objetiva. Por eso digo que una persona no odia, sino que, se odia por haber actuado de alguna forma particular o incluso odia una parte de sí mismo que el otro refleja magníficamente bien.

Las personas escondemos en nuestros discursos realidades personales confesables e inconfesables que si las escuchamos con mucha atención podemos verlas en un panorama mucho más amplio que no nos haga juzgar la foto sino la película que alguien nos trae.

Para hacer eso hay que tener ganas, paciencia y dejar de intentar imponer nuestras propias ideas.

 Lo cual, es difícil y no surge sin esfuerzo.

4.       Todos los días estamos construyendo nuestra necrológica
Cada palabra que decimos, cada acción que realizamos y cada encuentro con los otros pueden ser los últimos. Sucede que vivimos nuestra vida sin conciencia de la muerte y de la finitud, al mismo tiempo que no vemos que hay cosas que vamos repitiendo en acciones y dichos a lo largo de meses y años.

Al mirar hacia atrás podemos ver algunas de esas repeticiones muy claramente, otro es el asunto de si decidimos aceptarlas u ocultarlas, pero están ahí.

Esas cosas que vamos haciendo todos los días y que definen donde invertimos tiempo, motivaciones, deseos y esfuerzos son las cosas por las que otros nos van a recordar. 


Son nuestro epitafio en la memoria de cada persona con la que nos hemos cruzado.

Entender esto me llevó a una pregunta trascendental, y es esta: ¿Cómo quieres ser recordado?

Esa pregunta a su vez me lleva a tomar decisiones cada vez mas meditadas sobre mi modo de actuar con los otros. Si alguien me recuerda un día me gustaría que al menos no haya sufrido mi encuentro, y en el mejor de los casos, ambos hayamos aprendido algo del encuentro con el otro.

La conciencia de que nuestra vida es sufrimiento y de que vamos a morir hace que el valor del presente sea en efecto, un presente, un regalo para los otros, a pesar de esta mortal certeza con la que vivimos.

5.       Hay que exponernos a situaciones nuevas por voluntad propia siempre que sea posible
¿De qué sirve estar aprendiendo sino somos capaces de enfrentarnos a nuevos escenarios que, paradójicamente, nos hagan aprender aún más sobre lo que ya creemos que sabemos?

Ir en busca de un riesgo controlado es mejor que esperar a que situaciones inesperadas aparezcan y lo consuman todo como un sorpresivo incendio de verano.

Parte de la idea de someterme voluntariamente a situaciones nuevas tiene que ver con ir a buscar lugares, personas o situaciones donde ambos podamos beneficiarnos del otro, pero sin perder lo que ya hemos logrado y potenciando las oportunidades de crecimiento social, comunitario y personal.

Si nunca fuiste parte de un club, ¿por qué no empezar hoy?, si siempre quisiste ser vendedor de autos, pero elegiste estudiar odontología, ¿por qué no animarse ahora?, si amas los animales y quieres ayudarlos, ¿por qué no ser parte de una organización comunitaria de protección de animales los fines de semana?, si te gustaría viajar a París, ¿por qué no empiezas aprendiendo el idioma?

(Sugerencia dos: Dale play a este video...)

👪 Familia y pareja
6.       Los dramas familiares no resueltos afectan toda nuestra vida y su sentido de trascendencia
Vamos a enfermar de aquello que huimos, de aquello que ocultamos, de aquello que callamos y de aquello que no perdonamos.

Esta es probablemente una regla general no escrita de la psicología por la que miles de personas no logran entender porque se sienten depresivas, angustiadas y solas en nuestras sociedades modernas.
Una vez que podemos conectar nuestro pasado familiar con nuestros malestares del hoy, empieza un camino hacia el bienestar que es casi inevitable. Aunque es un camino de aceptación difícil, duro y muchas veces doloroso.

Me tocó tener que hacer esto con mi padre.

Que, como todo padre, no fue perfecto.
Los hijos siempre tenemos algo que reprocharles a los padres, incluso porque han sido demasiado perfectos.

En mi caso había tenido reproches de todo tipo, no justamente por esa causa, pero necesitaba decírselo.

Uno de mis más grandes logros personales de esta década es poder haber confrontado a mi padre con mis verdades a pesar de lo que él creía que significaba ser padre.

Un hijo tiene derecho a hacer esto y un padre tiene que poder escucharlo en vida.

A nivel personal me sirvió para avanzar después de su muerte y para aceptar su existencia como fundante de quien soy hoy, puesto que un padre marca a sus hijos con sus aciertos y sus errores de una forma tan determinante que toma toda la vida empezar a identificarlos y ubicarlos.

A mi padre que se fue en esta década le agradezco quien soy y quien no quiero ser.

Esa es la mejor forma de hacerle justicia a la memoria de los que ya no están. Sin rencores, pero sin silencios. 

Los dramas familiares deben ser resueltos, no por los familiares involucrados en sí, sino por nuestra propia salud pues más tarde o más temprano van a influir en nosotros mismos o en nuestros hijos y nietos de formas que ahora ni siquiera sospechamos, puesto que lo que no se resuelve en una generación aparece en la siguiente más crudamente. 

Tú, ¿Tienes algo que decirle a alguien que aún esta vivo y no sabes si puedes hacerlo?

Mi recomendación: hazte de valor, no pierdas la oportunidad, no dejes que las décadas avancen y se lo lleve.

7.       El amor está en la buena comunicación y no en el miedo a decir
En cuanto a parejas y relaciones he aprendido algo básico, pero por medio de grandes pesares.
Aprender a decirle a la persona que queremos todo aquello que deseamos, que tememos, que necesitamos y que pensamos solo va a ser posible en tanto que sintamos que existe respeto, buen trato, empatía y tiempo.

Si la persona que decimos amar no tiene ni tiempo, ni respeto ni ganas de establecer una buena comunicación entonces la relación no es de amor, es de otra cosa, no de amor.

No sé nada sobre el amor, lo admito, pero si sé que el amor es, al menos, la falta de miedo.
Si creemos o sospechamos, aunque sea tímidamente de que el otro o la otra nos va a tratar con frialdad, con antipatía, con desconfianza, a destiempo, con desgano y frívolamente, entonces lo que tenemos es una relación mediada por miedos y no por diálogos honestos, profundos y constantes en un marco de respeto.

Lograr esos diálogos honestos casi al nivel del dolor solo son soportables porque al menos una de las dos partes puede sostener momentáneamente palabras o situaciones inesperadas sabiendo que el otro lo hace desde el amor y no desde la voluntad de destrucción, no por maldad, no por egoísmo.
Amar es saber escuchar al otro desde el todo, desde el amor.

Amar es aprender a dialogar como con un espejo que no nos juzgue pero que nos soporte incluso en nuestras contradicciones.

Por eso amar es un proceso que se confunde fácil con otras cosas, que se diluye entre sensaciones encontradas y que finalmente se corroe por falta de diálogos abiertamente honestos sobre lo que cada uno siente, desea y necesita.

El amor no es la palabra, pero lo único que le hace de trinchera cotidiana es la profundidad de ella.

💸 Negocios y finanzas
8.       Tener múltiples fuentes de ingreso no es tan sencillo como lo muestran los gurúes
Años de gurús y de cursos online me han enseñado que la tenacidad y la perseverancia son dos cualidades que todos los emprendedores de éxito tienen pero que aún así muchas de las oportunidades que sabemos que existen en internet tienen que ver con el lugar donde vivimos y la clase social a la que pertenecemos.

Muchos “expertos” en internet dicen que todos podemos lograr altísimos ingresos con negocios online teniendo múltiples fuentes de ingresos, pero no todos cuentan con la capacidad de inversión que se necesita, el conocimiento técnico, los equipos y herramientas o las experiencias que ellos tienen para poder lograrlo a la velocidad en que ellos lo hacen.

No es lo mismo tener un salario mínimo en USA que en Ecuador, Bolivia o Brasil. No es lo mismo intentar crear o contratar servicios desde Venezuela, Argentina o España.

Los costos, los niveles de acceso y las formas de pagos varían inmensamente.

Esto es algo que cuesta entender y sobre lo que hay que crear estrategias muchos meses antes de simplemente adquirir una franquicia online o pensar en crear un blog de nicho.

Muchos de los que son exitosos en internet tienen recursos humanos, materiales y económicos solventes de otros negocios -o estilos de vidas- previos que reinvierten en sus negocios online.
No empiezan realmente de la nada misma.

Por eso es tan difícil que alguien que empieza de cero tenga éxito con su primer negocio y por eso para los gurús es tan fácil inflar la demanda.

9.       Armar equipos es más importante que trabajar individualmente

De mi trabajo con equipos de negocios tuve que aprender esta importante lección muy temprano en esta década luego de perder ganancias por la coyuntura política de mi país que sufre constantes crisis económicas.

Al principio no entendía la importancia de trabajar con otros y las ventajas de internet para poder hacerlo continuamente con personas de todo el mundo.

Fue un aprendizaje que me permitió tener más tiempo para invertir en desarrollar nuevas ideas o proyectos pero que en un principio me parecía muy extraño por aquel sentimiento autosuficiente que muchos emprendedores novatos tienen y que usualmente termina en desgaste físico y emocional.
No entender la importancia de un equipo es frustrarse por errores y por destiempos que otros pueden ayudarnos a solventar fácilmente si aprendemos a delegar, a confiar y a optimizar las capacidades de cada uno dentro de un mismo equipo y persiguiendo la misma meta.


10.   Tiempo es el factor que lo determina todo
Si hablamos de metas es clave entender que todo en esta vida tiene de fondo un solo ritmo: tic – toc, tic - toc…

El sonido del reloj es el sonido de las metas que nos proponemos cada día.

No hay un juez más severo que el reloj.

En este artículo te hablé de la familia, la pareja, los negocios y la formación profesional, pero en realidad de lo que se trata es de hacer lo que queremos hacer en los tiempos en que nos pautamos hacerlo.

No es fácil, lo admito.

El tiempo, los fines de año, los fines de ciclo, las pérdidas de seres queridos, las frustraciones de la vida cotidiana y los innumerables problemas que van surgiendo con el paso de los días son una clara muestra de lo difícil que es lograr lo que queremos.

Pero, ¿Cuál es la alternativa?

Acaso ¿Qué te mueras sabiendo que podías dar más de lo que realmente te diste a ti mismo y a los demás?

Me niego a que esa sea la alternativa.

Si vas a plantearte sueños, desafíos y experiencias ponle fechas, hazte de coraje y no dejes que pase otra década para eso que sabes que puedes hacer, eso que sabes que tienes que hacer y para eso que te gustaría hacer.

¿Te vas a animar a hacerlo en la década que está empezando?

¡Espero que sí!

Cuéntame en un comentario. 🤗




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💯👨‍🚀 10 cosas que aprendí en los últimos 10 años

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