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lunes, 30 de diciembre de 2019

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💯👨‍🚀 10 cosas que aprendí en los últimos 10 años



Este es el artículo más importante que he escrito en la última década.

Es personal y crudamente honesto.

Aún así, quería redactarlo pues estamos por comenzar una nueva década y quería hacerlo con un post en donde voy a tratar de resumir algunas lecciones muy importantes que aprendí en los últimos diez años.

Por supuesto que no voy a poder resumirlo del modo en que me gustaría, pero al menos voy a intentar recapitular algunos de los aprendizajes más importantes que he tenido que lograr y que me costaron tiempo, sudor y lágrimas en varios momentos.

Esta fue una década cargada de situaciones y experiencias tanto buenas como malas que me han transformado profundamente.

Me han transformado tanto que me resulta imposible de reconocer. Incluso al adolescente que escribía sus primeros artículos en este mismo blog.

Si tuviera al Alexander de hace diez años atrás enfrente mío no lo podría reconocer, sería un extraño.
Sus ideas del mundo, de las personas, del saber, de la familia, de los negocios y de tantas otras cosas eran bastante más ingenuas de las que una década más tarde sé que son en realidad.

Es claro que la vida se ha encargado de curtirme la piel de muchos modos distintos y algunas esperanzas se fueron convirtiendo lentamente en piedra, otras se hicieron añicos contra la realidad, mientras que unas pocas sobrevivieron transformadas en decisiones concretas que tuve que tomar en varios momentos claves.

No puedo decir que reniego de tener que haber aprendido a los golpes contra la realidad de la vida como lo hice.

¿Acaso puede ser de otra manera?

¿Los humanos aprendemos solo de las ideas?

La respuesta es un rotundo NO.

Los humanos sufrimos, perdemos y reflexionamos solo al borde de aquello que nos causa displacer, a veces, un gran displacer.

Son muy pocos los humanos que pueden decir que nunca han sufrido y que la vida les ha sido simple, alegre y fácil siempre.

Es bueno poder pensar retrospectivamente.

No para darnos el lujo de llorar o de lapidarnos con conclusiones que ahora nos parecen obvias, sino para poder entender que todos atravesamos por procesos de vida muy particulares y que mientras algunos arriban a puertos seguros, otros, recién sueltan amarras.

Por eso te dejo aquí diez ítems que tienen que ver con mis propios procesos de vida y que he aprendido en la última década. 

(Antes. Una sugerencia. Dale play a este video mientras lees:)

📖 Educación y formación
1.       Tener un título universitario como meta personal y por amor al saber es importante pero no definitorio

Cerca de la mitad de esta década decidí que quería hacer una carrera universitaria. No porque considerara al sistema universitario como fundamental para mi vida sino más bien porque me gustaba aprender y me encontraba siempre leyendo libros de diversos temas y escuchando clases de profesores por Youtube. Algo que sigo haciendo con gusto todavía hoy.

Aunque en ese momento supe que un título no me aportaría algo realmente trascendental, si sabía que podría darle cuerpo a mis inquietudes por el amor al saber mismo. Me costó decidirme por una carrera universitaria porque sería algo que debía conjugar varios campos de estudio, enamorarme completamente y al mismo tiempo debía ser útil a otros. (Pues aceptémoslo, hay carreras donde la utilidad hacia otros no es requisito).

Dudé también porque ya tenía 25 años cuando decidí ingresar a la universidad. Sabía que no iba a ser fácil y que no sería un simple hobby como muchos universitarios de 18 años toman a las carreras a las que se inscriben.

No podía darme el lujo de perder tiempo aplazando materias o no estudiando realmente, pues ese tiempo podría invertirlo en crear negocios, equipos o simplemente tener un trabajo de jornada completa.

Cuando decidí que carrera estudiar y me comprometí en terminarla en 5 años tenía ideas de mí mismo, de los otros y de la profesión que se fueron transformando lentamente y que me fueron moldeando en el proceso hasta convertirme en alguien completamente nuevo.

Hoy sigo amando el saber por el saber mismo, pero también tengo un título universitario que me permite seguir explorando el saber en los otros y en mí mismo como solo la Psicopedagogía puede hacerlo.

Ser Psicopedagogo es ser curioso con otros sobre como aprendemos los humanos y es un camino que no tiene punto de llegada, pero del que me agradezco haberlo iniciado.  

2.       Tener un set de habilidades en múltiples campos permite encontrar nuevas soluciones a problemas específicos

Antes de ser Psicopedagogo este blog ya existía. Siempre me gustó escribir. Siempre me gustó investigar. La curiosidad es un motor para la existencia misma porque es divertida, constante y siempre nos sorprende aquello que no sabíamos que estaba allí.

Los negocios, la escritura, la lectura, el diálogo con personas de todo el mundo vía Skype y a causa de los diferentes modelos de negocios que posibilita internet, me enseñaron a desarrollar habilidades de negociación, estrategias de crecimiento, inteligencia emocional, comprensión de la dimensión del deseo, uso de herramientas y dispositivos técnicos (blogs, plataformas de video, redes sociales, etc.), así como una amplia gama de visiones de la realidad que no eran la mía, la inmediata.

Hablando con personas de otros países entendí las realidades políticas y como éstas influyen en su vida diaria, entendí sus necesidades específicas y las comunes con otros.

Esas situaciones muchas veces me obligaron a tener que pensar con ellos en soluciones exclusivamente para su realidad, mientras que otras veces fueron ellos los que me ayudaron a pensar en mi realidad personal.

Internet y los diálogos que por su intermedio pude crear, han sido una herramienta fenomenal para desarrollar múltiples habilidades que hoy puedo extrapolar a situaciones de negocios, de familia, de equipos, personales, educativas y emocionales.

Internet es una herramienta de empatía fundamental que permite crear soluciones específicas si podemos verla como una biblioteca viva de experiencias y contactos con los cuales podemos cocrear habilidades prácticas para desplegarlas en cualquier momento y cuando sean necesarias.

🧑 Crecimiento personal
3.       Aprender a escuchar es más importante que tener la última palabra

Cerrar la boca para escuchar atentamente y no para responder desde mi propio punto de vista es tal vez la cuestión que más me costó aprender.

Cuando finalmente entendí que el otro no miente, sino que SE MIENTE, cuando el otro no odia si no que SE ODIA, que el otro no teme, sino que SE TEME, cuando el otro no está limitado, sino que SE LIMITA.

Entendí muchas cosas y gané paz, paciencia y claridad en muchos asuntos.

A pesar de lo rotundo de las afirmaciones anteriores tienes que saber que no me refiero a absolutos. Sino a niveles.

Por ejemplo, cuando alguien dice que odia a otra persona y da cientos de razones, a veces muy válidas, por cierto, generalmente el odio no es absoluto, sino que se podría poner en una escala valorativa (¿Cómo sabemos esto? Obligándolos a que nos digan al menos una buena acción o una acción de justicia que haya cometido esa persona. Aunque la respuesta cueste casi todos pueden recordar al menos una acción luego de varios intentos).

Pero algo más trascendental es que cuando una persona lanza un discurso casi siempre está argumentando desde el punto de vista de su más sentida experiencia, no desde la verdad objetiva. Por eso digo que una persona no odia, sino que, se odia por haber actuado de alguna forma particular o incluso odia una parte de sí mismo que el otro refleja magníficamente bien.

Las personas escondemos en nuestros discursos realidades personales confesables e inconfesables que si las escuchamos con mucha atención podemos verlas en un panorama mucho más amplio que no nos haga juzgar la foto sino la película que alguien nos trae.

Para hacer eso hay que tener ganas, paciencia y dejar de intentar imponer nuestras propias ideas.

 Lo cual, es difícil y no surge sin esfuerzo.

4.       Todos los días estamos construyendo nuestra necrológica
Cada palabra que decimos, cada acción que realizamos y cada encuentro con los otros pueden ser los últimos. Sucede que vivimos nuestra vida sin conciencia de la muerte y de la finitud, al mismo tiempo que no vemos que hay cosas que vamos repitiendo en acciones y dichos a lo largo de meses y años.

Al mirar hacia atrás podemos ver algunas de esas repeticiones muy claramente, otro es el asunto de si decidimos aceptarlas u ocultarlas, pero están ahí.

Esas cosas que vamos haciendo todos los días y que definen donde invertimos tiempo, motivaciones, deseos y esfuerzos son las cosas por las que otros nos van a recordar. 


Son nuestro epitafio en la memoria de cada persona con la que nos hemos cruzado.

Entender esto me llevó a una pregunta trascendental, y es esta: ¿Cómo quieres ser recordado?

Esa pregunta a su vez me lleva a tomar decisiones cada vez mas meditadas sobre mi modo de actuar con los otros. Si alguien me recuerda un día me gustaría que al menos no haya sufrido mi encuentro, y en el mejor de los casos, ambos hayamos aprendido algo del encuentro con el otro.

La conciencia de que nuestra vida es sufrimiento y de que vamos a morir hace que el valor del presente sea en efecto, un presente, un regalo para los otros, a pesar de esta mortal certeza con la que vivimos.

5.       Hay que exponernos a situaciones nuevas por voluntad propia siempre que sea posible
¿De qué sirve estar aprendiendo sino somos capaces de enfrentarnos a nuevos escenarios que, paradójicamente, nos hagan aprender aún más sobre lo que ya creemos que sabemos?

Ir en busca de un riesgo controlado es mejor que esperar a que situaciones inesperadas aparezcan y lo consuman todo como un sorpresivo incendio de verano.

Parte de la idea de someterme voluntariamente a situaciones nuevas tiene que ver con ir a buscar lugares, personas o situaciones donde ambos podamos beneficiarnos del otro, pero sin perder lo que ya hemos logrado y potenciando las oportunidades de crecimiento social, comunitario y personal.

Si nunca fuiste parte de un club, ¿por qué no empezar hoy?, si siempre quisiste ser vendedor de autos, pero elegiste estudiar odontología, ¿por qué no animarse ahora?, si amas los animales y quieres ayudarlos, ¿por qué no ser parte de una organización comunitaria de protección de animales los fines de semana?, si te gustaría viajar a París, ¿por qué no empiezas aprendiendo el idioma?

(Sugerencia dos: Dale play a este video...)

👪 Familia y pareja
6.       Los dramas familiares no resueltos afectan toda nuestra vida y su sentido de trascendencia
Vamos a enfermar de aquello que huimos, de aquello que ocultamos, de aquello que callamos y de aquello que no perdonamos.

Esta es probablemente una regla general no escrita de la psicología por la que miles de personas no logran entender porque se sienten depresivas, angustiadas y solas en nuestras sociedades modernas.
Una vez que podemos conectar nuestro pasado familiar con nuestros malestares del hoy, empieza un camino hacia el bienestar que es casi inevitable. Aunque es un camino de aceptación difícil, duro y muchas veces doloroso.

Me tocó tener que hacer esto con mi padre.

Que, como todo padre, no fue perfecto.
Los hijos siempre tenemos algo que reprocharles a los padres, incluso porque han sido demasiado perfectos.

En mi caso había tenido reproches de todo tipo, no justamente por esa causa, pero necesitaba decírselo.

Uno de mis más grandes logros personales de esta década es poder haber confrontado a mi padre con mis verdades a pesar de lo que él creía que significaba ser padre.

Un hijo tiene derecho a hacer esto y un padre tiene que poder escucharlo en vida.

A nivel personal me sirvió para avanzar después de su muerte y para aceptar su existencia como fundante de quien soy hoy, puesto que un padre marca a sus hijos con sus aciertos y sus errores de una forma tan determinante que toma toda la vida empezar a identificarlos y ubicarlos.

A mi padre que se fue en esta década le agradezco quien soy y quien no quiero ser.

Esa es la mejor forma de hacerle justicia a la memoria de los que ya no están. Sin rencores, pero sin silencios. 

Los dramas familiares deben ser resueltos, no por los familiares involucrados en sí, sino por nuestra propia salud pues más tarde o más temprano van a influir en nosotros mismos o en nuestros hijos y nietos de formas que ahora ni siquiera sospechamos, puesto que lo que no se resuelve en una generación aparece en la siguiente más crudamente. 

Tú, ¿Tienes algo que decirle a alguien que aún esta vivo y no sabes si puedes hacerlo?

Mi recomendación: hazte de valor, no pierdas la oportunidad, no dejes que las décadas avancen y se lo lleve.

7.       El amor está en la buena comunicación y no en el miedo a decir
En cuanto a parejas y relaciones he aprendido algo básico, pero por medio de grandes pesares.
Aprender a decirle a la persona que queremos todo aquello que deseamos, que tememos, que necesitamos y que pensamos solo va a ser posible en tanto que sintamos que existe respeto, buen trato, empatía y tiempo.

Si la persona que decimos amar no tiene ni tiempo, ni respeto ni ganas de establecer una buena comunicación entonces la relación no es de amor, es de otra cosa, no de amor.

No sé nada sobre el amor, lo admito, pero si sé que el amor es, al menos, la falta de miedo.
Si creemos o sospechamos, aunque sea tímidamente de que el otro o la otra nos va a tratar con frialdad, con antipatía, con desconfianza, a destiempo, con desgano y frívolamente, entonces lo que tenemos es una relación mediada por miedos y no por diálogos honestos, profundos y constantes en un marco de respeto.

Lograr esos diálogos honestos casi al nivel del dolor solo son soportables porque al menos una de las dos partes puede sostener momentáneamente palabras o situaciones inesperadas sabiendo que el otro lo hace desde el amor y no desde la voluntad de destrucción, no por maldad, no por egoísmo.
Amar es saber escuchar al otro desde el todo, desde el amor.

Amar es aprender a dialogar como con un espejo que no nos juzgue pero que nos soporte incluso en nuestras contradicciones.

Por eso amar es un proceso que se confunde fácil con otras cosas, que se diluye entre sensaciones encontradas y que finalmente se corroe por falta de diálogos abiertamente honestos sobre lo que cada uno siente, desea y necesita.

El amor no es la palabra, pero lo único que le hace de trinchera cotidiana es la profundidad de ella.

💸 Negocios y finanzas
8.       Tener múltiples fuentes de ingreso no es tan sencillo como lo muestran los gurúes
Años de gurús y de cursos online me han enseñado que la tenacidad y la perseverancia son dos cualidades que todos los emprendedores de éxito tienen pero que aún así muchas de las oportunidades que sabemos que existen en internet tienen que ver con el lugar donde vivimos y la clase social a la que pertenecemos.

Muchos “expertos” en internet dicen que todos podemos lograr altísimos ingresos con negocios online teniendo múltiples fuentes de ingresos, pero no todos cuentan con la capacidad de inversión que se necesita, el conocimiento técnico, los equipos y herramientas o las experiencias que ellos tienen para poder lograrlo a la velocidad en que ellos lo hacen.

No es lo mismo tener un salario mínimo en USA que en Ecuador, Bolivia o Brasil. No es lo mismo intentar crear o contratar servicios desde Venezuela, Argentina o España.

Los costos, los niveles de acceso y las formas de pagos varían inmensamente.

Esto es algo que cuesta entender y sobre lo que hay que crear estrategias muchos meses antes de simplemente adquirir una franquicia online o pensar en crear un blog de nicho.

Muchos de los que son exitosos en internet tienen recursos humanos, materiales y económicos solventes de otros negocios -o estilos de vidas- previos que reinvierten en sus negocios online.
No empiezan realmente de la nada misma.

Por eso es tan difícil que alguien que empieza de cero tenga éxito con su primer negocio y por eso para los gurús es tan fácil inflar la demanda.

9.       Armar equipos es más importante que trabajar individualmente

De mi trabajo con equipos de negocios tuve que aprender esta importante lección muy temprano en esta década luego de perder ganancias por la coyuntura política de mi país que sufre constantes crisis económicas.

Al principio no entendía la importancia de trabajar con otros y las ventajas de internet para poder hacerlo continuamente con personas de todo el mundo.

Fue un aprendizaje que me permitió tener más tiempo para invertir en desarrollar nuevas ideas o proyectos pero que en un principio me parecía muy extraño por aquel sentimiento autosuficiente que muchos emprendedores novatos tienen y que usualmente termina en desgaste físico y emocional.
No entender la importancia de un equipo es frustrarse por errores y por destiempos que otros pueden ayudarnos a solventar fácilmente si aprendemos a delegar, a confiar y a optimizar las capacidades de cada uno dentro de un mismo equipo y persiguiendo la misma meta.


10.   Tiempo es el factor que lo determina todo
Si hablamos de metas es clave entender que todo en esta vida tiene de fondo un solo ritmo: tic – toc, tic - toc…

El sonido del reloj es el sonido de las metas que nos proponemos cada día.

No hay un juez más severo que el reloj.

En este artículo te hablé de la familia, la pareja, los negocios y la formación profesional, pero en realidad de lo que se trata es de hacer lo que queremos hacer en los tiempos en que nos pautamos hacerlo.

No es fácil, lo admito.

El tiempo, los fines de año, los fines de ciclo, las pérdidas de seres queridos, las frustraciones de la vida cotidiana y los innumerables problemas que van surgiendo con el paso de los días son una clara muestra de lo difícil que es lograr lo que queremos.

Pero, ¿Cuál es la alternativa?

Acaso ¿Qué te mueras sabiendo que podías dar más de lo que realmente te diste a ti mismo y a los demás?

Me niego a que esa sea la alternativa.

Si vas a plantearte sueños, desafíos y experiencias ponle fechas, hazte de coraje y no dejes que pase otra década para eso que sabes que puedes hacer, eso que sabes que tienes que hacer y para eso que te gustaría hacer.

¿Te vas a animar a hacerlo en la década que está empezando?

¡Espero que sí!

Cuéntame en un comentario. 🤗




lunes, 23 de diciembre de 2019

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🏆👌¿Cómo revisar mis objetivos del año y cómo lograr nuevas metas en 2020?


Que cosas logré, que cosas aprendí y en que cosas siento que tengo que mejorar

Al llegar fin de año muchos de nosotros tenemos la tendencia a hacer un balance que no siempre es positivo. No porque seamos pesimistas sino porque sentimos que hemos perdido tiempo o que realmente no era tan fácil ganar un trillón de dólares como lo pensamos al final del año anterior.
Hay personas que pueden hacer balances mucho más justo. No se quedan en la queja o no ven solo el vaso medio vacío. Lo cual es hacer un balance con justicia, sin exageraciones ni quejas en exceso.
Otros, en cambio, se van a quejar, aunque hayan ganado la lotería. Aunque han podido viajar por 93 países pero aún así van a recordar que les faltó el número 94 de su lista de 95 países por visitar en un año. Otros se van a quejar de no haber podido viajar en absoluta, cuando no se dan cuenta que tienen salud, casa y familia estables.

Somos así, particulares. Todos tenemos muchas y muy diversas formas de ver nuestra realidad y fin de año parece exacerbar estas ideas y actitudes ante la vida que tenemos incorporadas.
La ansiedad de fin de año se asemeja bastante a la ansiedad de la vida que llevamos en general. Un budista muy rara vez sentirá el espíritu navideño de los grandes supermercados y shoppings con tanta prisa como el resto del año. Tampoco creo que los religiosos, los filósofos o los vagabundos se perturben demasiado ante el espectáculo que representa la estampida de personas que se asoma a la nada, como en una gran parodia de Woody Allen, donde todos simplemente, compran cosas o persiguen un fin ansiosamente.

Es importante poder parar la mente, el cuerpo y la rutina para darse un tiempo de reflexión sincera. No se trata de ir más rápido o de cumplirlo todo a última hora, sino de ver un balance en donde tenemos que comparar que tan bien nos sentimos con respecto al ultimo año, a los últimos cinco y a toda la década que estamos dejando atrás, pues entramos en 2020, una nueva y renovada década.

La pregunta que te invito a sentipensar es:

¿Qué cosas crees que tienes que mejorar como persona que tendrán un impacto decisivo en ti en los próximos años?

🏆😱La realidad que limita o la realidad que miente

No, la realidad no miente, pero disimula muy bien. Pienso, que de lo que se trata es de entender que construimos nuestra realidad, incluso desde la forma en la que hablamos, y por supuesto, desde la forma en que pensamos.

Podrás escudarte durante algún tiempo en el hecho de que la realidad nos limita siempre de alguna manera, y por supuesto que es así, pero no podrás ocultarte siempre de ti mismo sobre lo que la realidad te permite, pero no te atreves a tomar de ella por miedo. Entonces, disimulas.
Creamos realidades que disimulan en base a las mentiras que decidimos contarnos, no en base a lo que realmente representa y las puertas que son riesgosas pero que permanecen abiertas justo frente a nosotros.

Todos los años tenemos esas puertas abiertas, pero decidimos ignorarlas disimuladamente. Ahí es cuando decidimos decir que la realidad “está peor”, “el país se hunde”, “debo terminar esto otro antes”, “mi familia no me entiende”, “nadie me ama”, etc.

La pregunta que te dejo aquí es: ¿Cuántas puertas decidiste ignorar este año, como los anteriores, y cuáles crees que no deberías ignorar para la próxima década?

🏋️‍♂️¿Cómo lograr mis metas para el año 2020?

Voy a ser breve y voy a ir directamente a algunos puntos clave:

1.       Concentrarse en lo realmente importante
Hay varias cosas que podemos hacer con nuestro tiempo, pero hay prioridades. Establécelas y deja que sean el norte de tu brújula, que sean tu macro estrategia, el lugar adonde arribar, aunque aún no sepas cómo o incluso cuando dudes del camino. Hay cuestiones que son secundarias y lo sabes, pero te cuesta abandonarlas. Mira tus últimos diez años, vas a poder verlas que aparecieron cada año o al menos en los últimos cinco y te han estado perturbando planes desde entonces.

2.       Presupuestar y mantener un calendario de acciones

Debes invertir dinero. Si vas a viajar, ahorra. Si vas a estudiar, ahorra. Si vas a mudarte de casa, ahorra. Los planes importantes necesitan de presupuestos importantes. El esfuerzo lo vale al mediano y largo plazo. No pierdas eso de vista al mismo tiempo que creas un calendario anual, semestral, mensual, semanal y diario. Los grandes planes se concretan en la medida en que los haces digeribles. ¿Cómo se come un elefante? Pues…

3.       Aprender a cambiar los objetivos mensuales pero no los anuales

Tienes definida una macro estrategia, esa es innegociable. Por ejemplo, si en los próximos cinco años quieres estudiar una carrera universitaria y ya esta decidido, eso no se negocia. Si quieres comprarte una casa nueva o mudarte al extranjero, no se negocia. Lo que se va a negociar es el cómo hacerlo. Cómo hacerlo en los próximos años, semestres, bimestres, semanas, días y horas. Esto tiene que ver con cambiar caminos pero seguir la brújula. Y eso es sano. Eso, si es coherente con lo que realmente queremos, está bien.

4.       Entender cómo los otros elementos de nuestra vida influyen en nuestro tiempo, personalidad y motivación

No somos autómatas. Todo lo que nos pasa nos influye e influye en nuestros proyectos. Si tu novia/o te deja, si tu perrito se pierde, si tu esposa/o te es infiel o si la muerte aparece de repete no debes negarte a darles el tiempo y las emociones necesarias para exponerlos. A la larga hacer esto o no hacerlo va a influir en tu bienestar general porque ¿de qué te serviría tener una casa de medio millón de dólares si no atendiste a tu matrimonio o si te dieron ataques de ansiedad que decidiste ocultar para mantener ese objetivo? Mantente motivado pero con los pies en la tierra, acepta la realidad, no la disimules, enfócate en lo realmente importante.

5.       Fracaso es no intentarlo

Fracasa el que abandona no el que comete repetidos errores al perseguir sus metas. Fíjate por ejemplo en tus últimos diez años, ¿podrías decir que eres la misma persona? Ojala que puedas decir que no. El riesgo sería que sigas cometiendo los mismos errores que hace una década y que no hayas aprendido a adaptarte, mejorar, improvisar, repensar y continuar hacia nuevos horizontes las veces que hayan sido necesarias.

Para finalizar (por ahora) quisiera dejarte una última pregunta:

¿Qué quieres para tu 2020 y qué meta te pondrías para la próxima década de vida que se te avecina?

(…espero, de corazón, que lo logres)

PD: Quieres que haga un video sobre este tema? Déjame un comentario. 

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💯👨‍🚀 10 cosas que aprendí en los últimos 10 años

🏆👌¿Qué objetivos tienes para 2020 y cómo lograrlos? https://t.co/nXdrVg5PlA #metas #objetivos #negocios #pareja #familia #202...

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